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IMPACTANTE EMOCIONANTE ANAFILACTICO

NUESTROS ELEGIDOS: LOS ÓSCAR DE 2020

Imagen de los oscar 2020

Este sábado 25 de enero se celebra en Málaga la XXXIV edición de los Premios Goya. Dos semanas después, el 10 de febrero, asistiremos a la ceremonia nonagésimo segunda de los Premios de la Academia (“los Óscar”, en su denominación coloquial), a la que vamos a dedicar esta publicación. Instalados como estamos, pues, en la frenética temporada de los premios cinematográficos, no podíamos dejar pasar la ocasión de intentar influir en los académicos de Hollywood para que recompensen a nuestros candidatos predilectos. Podéis consultar la lista de nominados en el enlace.


MEJOR PELÍCULA


¿CUÁL GANARÁ?


Ángel:
Érase una vez en… Hollywood. Tarantino, uno de los directores de nuestra época con una personalidad más singular, todavía no ha conseguido que ninguna de sus películas logre alzarse con este premio. La novena película de su filmografía (que ha anunciado que también será la penúltima) guarda un sabio equilibrio entre su estilo más acusado y genial y el clasicismo cinematográfico más elegante: una oportunidad para reconocer su trayectoria.
Gustavo:
1917. Es cierto que el debut de Sam Mendes ya obtuvo éste reconocimiento hace veinte años, y que Don Óscar siempre se ha derretido por películas sobre películas como la de Tarantino. Pero los planetas parecen alinearse en favor de una cinta que consolida el trabajo del director británico en el género de acción (Jarhead, Skyfall, Spectre). Viene de ganar el Globo de Oro a Mejor Drama y el máximo galardón del Sindicato de Productores que ha determinado ésta categoría 21 veces en sus 30 años.
Teresa:
1917, de Sam Mendes. Es la opción más “oscarizable”. A medio camino entre las películas producidas por Netflix como El Irlandés o Historia de un Matrimonio, a las que Hollywood todavía no ha terminado de dar su beneplácito, y Joker. Esta última, a pesar de haber batido todos los records de taquilla de una película para mayores de edad (más de mil millones de dólares a falta de su estreno en China), recogió muchas críticas variadas en EEUU (no así en Europa donde el consenso sobre la calidad de la cinta ha sido mucho más amplio) por su supuesta apología de la violencia, incitación al odio y al uso de armas. La película sobre la primera guerra mundial es por tanto una opción que podría contentar más a todos, técnicamente impecable y que narra la historia de dos soldados británicos que tienen apenas unas horas para parar un ataque que conducirá a los suyos a una muerte segura. Veremos a ver si Sam Mendes vuelve a lograr subir al escenario.
Pilar:
Érase una vez en… Hollywood. En primer lugar, porque a Hollywood le gustan las películas que hablan sobre Hollywood: digamos que, en este sentido, es un poquitín egocéntrica. En segundo lugar, porque a Hollywood le gusta premiar a los suyos, y cuando ya siente que se ha pasado, que quizá tenía haber reconocido como mejor película a tal o pascual, suele dar una suerte de Oscar honorífico. Tampoco puede culpársele, ya que decir que una película es la mejor de todo un año, en fin, es mucha responsabilidad, si no acaso una ficción. Por lo demás, es una película que cuenta con todos los ingredientes necesarios, actores, guión (admitamos que la idea es brillante), dirección, fotografía… casi una ecuación matemática.


¿CUÁL ES NUESTRA FAVORITA?


Ángel:
Érase una vez en… Hollywood. Puede dejar insatisfechos a los seguidores más fanáticos del director, porque rebaja su desmesurada violencia un tanto naïf (y por eso culpablemente divertida) y porque depura la complejidad de sus diálogos inteligentes y ácidos. Pero esa moderación le hace ganar en grandeza. La escena en la que Brad Pitt visita la colonia hippie es una de las cumbres de la intriga cinematográfica: ¡cómo mantiene latente la tensión a través del manejo de la palabra, de las interpretaciones y del tempo del montaje!
Gustavo:
Parásitos. Es la película revelación a nivel mundial y ha hecho historia en los Óscar como sexto largometraje extranjero en competir en ésta categoría. En el contexto del certamen, últimamente vapuleado por no ensalzar producciones que representen al resto del mundo (aunque esto sea de toda la vida), su victoria sería un gran acierto y un verdadero game changer para un Hollywood al que ya no le valen los tres amigos de México para revalidar su prestigio internacional. Al margen del premio, y como lo expresé anteriormente, es la película indispensable para comprender la envergadura de la desigualdad económica.
Teresa:
Érase una vez en… Hollywood, de Quentin Tarantino. Me parece que fue la primera película importante que se estrenó en 2019 (agosto) y desde entonces es increíble lo que ha ido escalando esta joya tarantinesca en las encuestas hasta llevarse el Critics’ Choice Awards y el Globo de Oro. El director de Pulp Fiction nos regala aquí una carta de amor al cine de su infancia, a una época y a una forma de ver el mundo que creíamos desaparecida. Reuniendo a uno de los mejores tándems que hay en la actualidad: Leonardo Di Caprio y Brad Pitt. Película que rezuma camaradería, masculinidad y cierto olor a yerba y a polvo. Un canto bellísimo al Hollywood sesentero y que tiene opciones de sostenerle el pulso a 1917. Ojalá la Academia aprecie la valentía que ha supuesto rodar esta película en la época actual y lo agradezca premiándola con el más alto galardón del cine.
Pilar:
Mujercitas, de Greta Gerwig. Sí, lo sé: un clásico algo ñoño, diréis. Y bien, no tengo excusa. Sueño con ser escritora y tengo muchos hermanos: la historia, ya de suyo, es una bomba catártica. Pero de verdad creo que Greta Gerwig ha hecho un enorme trabajo con su Mujercitas, firmando un guión que, de una forma sutil, revisita la historia de la literatura para inquietarnos acerca de qué otra historia habría contado Louisa May Alcott de no ser por ser mujer. Hablaría también de Parásitos, de Joon Ho, pero me reservo para la categoría a “Mejor película extranjera”.


MEJOR DIRECTOR


¿QUIÉN GANARÁ?


Ángel:
Sam Mendes, por 1917. Aunque repetiría premio, puesto que ya lo recibió por su aclamada, surrealista y desasosegante ópera prima, American Beauty, lo cierto es que su sorprendente (por inesperada e imprevisible) victoria en los Globos de Oro le ha allanado la aceptación de la crítica y del público. Y seguramente ha dirigido la mirada de los académicos hacia una película cuyo oportuno estreno ha amplificado la urgencia de premiarla.
Gustavo:
Quentin Tarantino por Érase una vez en… Hollywood. Teniendo en cuenta su promesa de solo hacer 10 filmes en su vida (lo que sería la mejor campaña de presión para obtener una estatuilla), la Academia bien podría repetir un momento La La Land con Mendes o Phillips para finalmente reconocer a su enfant terrible por la novena y por una trayectoria que ya figura en los anales de la historia de Hollywood. Sin duda sería más afortunado que lo que hizo con Scorsese en 2006.
Teresa:
Sam Mendes. En realidad, esta categoría y la anterior son las más difíciles y dependen la una de la otra. Pero diría que el asunto estará entre Tarantino y Sam Mendes. Y si tuviera que inclinarme por alguno diría que Tarantino tiene más papeletas por mejor película y Mendes por mejor director. Aunque ojo que no se repita el patrón del año pasado y dé la sorpresa Bong Joon-Ho como ya la diera Cuarón. Apuesto por el británico porque los Globos de Oro y los Critics’ Choice Awards han dejado la senda bastante marcada. Pero además sería un premio bastante comprensible, teniendo en cuenta lo bien que le sienta a 1917 el plano secuencia y cómo Mendes ha conseguido hacer una película bélica sin grandes moralinas o cruentas batallas, centrándose en un momento puntual y en unos personajes que no son “nadie” para mostrarnos y dejar que nosotros mismos veamos y juzguemos, qué es el campo de batalla.
Pilar:
Sam Mendes, por 1917. Con 1917, Sam Mendes demuestra que lo suyo no es artesanía, que él es maestro en el arte de la cinematografía, sea en la técnica, sea en lo narrativo. La película recupera el hechizo de su American Beauty o de Camino a la perdición, aunque sean tan distintas. Sería un Oscar más que merecido para un director que no se amedrenta ante ningún género.


¿QUIÉN ES NUESTRO FAVORITO?


Ángel:
Sam Mendes, por 1917. 1917 constituye un ejercicio de estilo que demuestra otra vez que Mendes no se complace con su talento, sino que se atreve a arriesgarse. El uso ininterrumpido del plano secuencia le emparenta con la épica de los travelling de Senderos de gloria o La chaqueta metálica, de Kubrick; mientras que la narración íntima y minimalista, en la que prima el desafío interior de los personajes (su “intrahistoria”) sobre el salvaje entorno que les rodea, evoca a El cazador, de Cimino, quizá la película bélica que contiene más derrota.
Gustavo:
Bong Joon-ho, por Parásitos. Puede que su opinión sobre el certamen en ésta entrevista le haya restado posibilidades de ganar. Es verdad que los premios sobran para reconocer la entereza con la que ha abordado una tragicomedia que él mismo reconoce como especifica a su país pero que ha traspasado fronteras como el Chaplin más mudo y reivindicativo. Pero su destreza para desplazarse por espacios estrechos, obtener encuadres simbólicos de la ambiciosa mansión Park, o coordinar las escenas de pelea entre las familias merecen un galardón que lo equipare a Lee, Cuarón o Iñárritu.
Teresa:
Quentin Tarantino. Aunque me haría ilusión que fuera premiado como mejor director un surcoreano como Bong Joon-Ho, que está sacándoles los colores a todos los jurados occidentales donde ha sido premiado diciendo cosas como: “el día que dejéis de tener miedo a los subtítulos, descubriréis un amplio catálogo de películas”, mi favorito sigue siendo Quentin. Es un director que nunca ha terminado de convencer del todo a la Academia, ya que sus películas no son de las que salen premiadas del Dolby Theatre. Así que si estuvieran esperando a algún año para hacerlo sería este. Con un manejo de cámara cuidadísimo y una increíble representación del gremio en 1969, el director de Érase una vez en… Hollywood ha escrito su carta de amor al cine, a una manera de vivir y de hacer las cosas, a algo que creíamos desterrado y perdido para siempre. Y creo que no habría mejor manera de reconocérselo que haciéndole entrega del galardón.
Pilar:
Bong Joon Ho, por Parásitos. Celebro todas las decisiones del director, incluso el final, que tomo por una metáfora de lo que somos todos los ciudadanos del siglo XXI, por una ensoñación que no habrá de verse cumplida. Por supuesto, Parásitos es menos lucida que una película bélica (me cuesta pensar en un género menos espectacular y que dé pie a que un director explote su talento), pero creo que ha sabido situarse entre un estilo marcado y una narración fluida, así como subrayar con gracia y, en ocasiones, cruel sutileza la idea aquélla, terrible idea, que da nombre a la película.


Brad Pitt Erase una vez en Hollywood
Brad Pitt en Érase una vez en Hollywood.

MEJOR ACTOR


¿QUIÉN GANARÁ?


Ángel:
Joaquin Phoenix, por Joker. Probablemente sea el premio que concite una mayor unanimidad, y todo lo que no coincida con lo que auguran los pronósticos significará una revolución que el público no perdonaría. Su interpretación del Joker, visceral, extenuante, excéntrica, psicopática y dolorosa, en la que se castiga y nos castiga psicológica y físicamente, culmina la composición de uno de los personajes más perturbadores (y, no obstante, atrozmente empáticos y oscuramente seductores) de toda la historia del cine.
Gustavo:
Joaquin Phoenix, por Joker. Lo anuncian todas las premiaciones habidas y por haber. Cuenta con el precedente de un Joker galardonado (eterno Heath Ledger) pero también con el respaldo de una carrera consistentemente intrépida. Phoenix en realidad ha confeccionado un personaje al que le calzan los zapatos del villano de Batman y que no necesitó zambullirse en el pantano de su mitología para meterse a todos al bolsillo. Un nuevo despliegue de actuación de método que no tiene competición.
Teresa:
Joaquin Phoenix, por Joker. Es quizá el premio más claro de las últimas ediciones. Una bestia parda, una máquina de expresividad y de transmisión de sensaciones. Phoenix puede ser quién quiera ser y hacérnoslo creer hasta que salen los créditos y encienden las luces. Costaba creer que alguien fuese a hacer una interpretación mejor del personaje del Joker que la que hiciera en su día Heath Ledger en El Caballero Oscuro. Pero apenas una década después Phoenix nos muestra el inicio de toda la locura del personaje y lo hace de forma magistral. La escena del baile al bajar las escaleras es ya historia del cine. Cuarta vez que consigue la nominación, esperemos que esta vez no se vaya con las manos vacías.
Pilar:
Joaquin Phoenix, por Joker. Su interpretación es angustiante, aparte la cuestión física, ese malestar que se transmite con solo mirarle y que expresa todo el esfuerzo y dedicación, e incluso, por qué no, locura que el actor trasladó a su protagonista. Esa risa, ese tono alicaído y asustado, y la metamorfosis: aquél otro Joker ya empoderado, que desciende las escaleras de la calle con soltura…. Sería un Oscar justo.


¿QUIÉN ES NUESTRO FAVORITO?


Ángel:
Adam Driver, por Historia de un matrimonio. A pesar de que admito que la interpretación de Phoenix es memorable, que permanece en el imaginario y crea uno nuevo, preferiría que la Academia se decantase por un estilo de actuación que se basa más en la aprehensión interna, “esencial” del personaje, que en la apabullante exhibición externa. Muchas veces solo a través de su mirada desarmada, Driver transmite todas las tensiones contradictorias y conmovedoras de su personaje. La discusión que mantiene con su esposa, que no se acompaña de trucos efectistas de musicalización, es escalofriante por su crudeza.
Gustavo:
Joaquin Phoenix, por Joker. Cautivar a gente con nulo interés por el mundo del cómic, realizar malabarismos emocionales entre carcajadas y llantos o encapsular el férreo espíritu antisistema de hoy en un inequívoco producto corporativo son algunas de las proezas que Phoenix ha logrado con este papel. Sin desmerecer a sus competidores, y con la venia de su secundario y maestro De Niro, es turno de alegrar la cara por Joaquin. (P.S. Banderas hace tiempo que tuvo sus momentos de gloria subversiva gracias al Almodóvar de la movida. Hoy no se puede decir lo mismo).
Teresa:
Adam Driver, por Historia de un Matrimonio. La verdad es que no tengo muy claro cuál es mi favorito porque están todos sublimes. Los cinco minutos de Leonardo Di Caprio hablando con la niña en el descanso del rodaje de una película de dentro de Érase una vez en… Hollywood ya se merecen una estatuilla aparte. La dicción de Jonathan Pryce en un muy convincente acento argentino (cuando él ni siquiera habla español) al meterse en la piel del Papa Francisco en Los Dos Papas me parece soberbia. Y el propio Antonio Banderas que viene de ganar la Palma de Oro en Cannes con Dolor y Gloria transmite una contención y una delicadeza que no le habíamos visto nunca (aunque digamos que quizás, para él y su trayectoria, la nominación ya sea un reconocimiento más que suficiente). Así que bueno, pongo a Driver como podría poner a Phoenix. Porque es uno de los grandes actores de su generación y este año ha logrado que una película tan desgarradora como Historia de un Matrimonio nos llegue hasta el tuétano incluso a aquellos que no sabemos lo que es un divorcio, o un proceso de desenamoramiento con hijos de por medio. La escena de su discusión con Scarlett Johansson que acaba en reproches y lágrimas y el Being Alive cantado al final de la película me parecen motivos de peso para justificar que se llevara el Oscar.
Pilar:
Joaquin Phoenix, por Joker. Conviene recordar que Joaquin aún no ha sido galardonado con un Oscar y que el Joker se presenta como una gran oportunidad para premiar a un gran actor. Algunos dirán que Joaquin hace demasiado bien de loco, que algo fuera de sí ya está de suyo: a estos compañeros les diría que pensasen en ese Joaquin de Her, porque es verdad que a veces comprendemos mejor por contrastes. No obstante, también creo que Jonathan Pryce merecería el premio por su papel en Los dos papas, todo sea dicho.


MEJOR ACTRIZ


¿QUIÉN GANARÁ?


Ángel:
Renée Zellweger, por Judy. A pesar de que todavía no se ha estrenado en España, el Globo de Oro parece haberle despejado el cambio hacia el Óscar y, sobre todo, ha proyectado el foco mediático sobre la actriz. Es muy del gusto de la Academia premiar películas en las que el ecosistema de Hollywood aparece como protagonista, aunque no necesariamente sean tributos amables. El retorno de la actriz, después de un paréntesis de defenestración profesional, perfuma el premio con una apología del American dream.
Gustavo:
Renée Zellweger, por Judy. En efecto, es una lástima no poder hablar con certeza de esta actuación pero, al igual que su par masculino, Zellweger viene arrasando todos los premios. Su nominación precedente por Chicago nos recuerda que tiene los dotes de canto y baile para encarnar a la icónica Judy Garland. Será una repetición de lo que sucedió con Meryl Streep por su rol en La dama de hierro, otra película que solo recibió dos nominaciones.
Teresa:
Renée Zellweger, por Judy. Advierto que en esta categoría todavía no han llegado a España ni El Escándalo con Charlize Theron, ni Harriet con Cynthia Erivo, ni Judy. Por tanto, ya son tres de cinco las películas no vistas. Sin embargo, hasta ahora Renée ha sido la ganadora indiscutible de todos los premios otorgados este año. Así que es lógico pensar que el biopic sobre la vida de la actriz Judy Garland le hará también merecedora del Oscar. Poco más que añadir.
Pilar:
Scarlett Johansson, por Historia de un matrimonio. Claro que no he visto el trabajo de Zellweger aún, pero por el tráiler ya he advertido algunos gestos muy suyos, algo Bridget Jones. Y ojo, que Zellweger me gusta mucho, es una gran actriz. La recuerdo con admiración en Cold Montain, papel que la hizo merecedora del Oscar a mejor actriz secundaria en 2003. Pero creo que la Academia va a reconocer el trabajo intimista y emocionante de Johansson, donde, enfrentada a un primer plano, ha sabido trasladar toda su confusión de una forma casi que espontánea. Sería un Oscar justo.


¿QUIÉN ES NUESTRA FAVORITA?


Ángel:
Saoirse Ronan, por Mujercitas. Después de tantas adaptaciones, no resulta sencillo que cada nueva actriz imprima matices originales al canónico y arquetípico personaje de Jo. Saoirse no solo lo consigue, sino que lo hace con una finura intelectual y una sensibilidad sentimental (y también con un sarcasmo dulce y tibio) que rebajan el carácter mítico del personaje para dotarle de un inmensa vivacidad. La polivalencia de sus registros le permite explorar en profundidad ese carácter recio y sólido, pero también volátil y dubitativo.
Gustavo:
Scarlett Johansson, por Historia de un matrimonio. En un año lleno de personajes reales (aunque la Harriet de Cynthia Erivo me intriga) siento que habría que recompensar el esfuerzo y creatividad de quien no ha tenido referentes para armar un rol. Johansson ha sorprendido como una mujer que no se limita a ser la ex pareja y madre del hijo de Adam Driver sino que también es amiga, hermana e hija de otros personajes femeninos a través de los cuales adquiere la pasión y determinación para alcanzar su versión más auténtica. Nicole es el rol dinámico que demuestra la madurez de aquella prometedora chica de Lost in Translation y Match Point pero que mantiene su particular desenfado.
Teresa:
Saoirse Ronan, por Mujercitas. Veinticinco años y ya va por su cuarta nominación, no hay nada que esta chica no pueda hacer. Me haría especial ilusión que se lo llevara en esta edición porque sería una manera de premiar también a la directora Greta Gerwig, que ha marcado una impronta suya muy personal en la adaptación de la novel de Louisa May Alcott. Tanto Ronan como Gerwig han hecho del personaje de Jo una moderna reivindicación de la fortaleza femenina, plasmada a la perfección en el trabajo ante las cámaras de una Saoirse Ronan a quien vemos meterse de lleno en la piel de la más intrépida de las hermanas March. Una delicia de historia, como siempre, y de actuación, como nunca.
Pilar:
Scarlett Johansson, por Historia de un matrimonio. Johansson se ha desprendido de su rol de hermosa fémina y ha conquistado el personaje de una mujer que, aunque le duela, sabe que tiene que tomar la decisión de separarse de su pareja. Ninguno de los dos termina de tener razón. Los dos se nos muestran como personas corrientes. Y por ello Historia de un matrimonio es grande, aunque en mi caso, compararla con Secretos de un matrimonio, de Bergman, puede haberla apocado. De todas formas, esa discusión descarnada entre Johansson y Driver, pero sobre todo el primer plano de la actriz confesando sus rencores y sus dudas, las lágrimas asomando, la hacen más que merecedora del galardón.


MEJOR ACTOR SECUNDARIO


¿QUIÉN GANARÁ?


Ángel:
Brad Pitt, por Érase una vez en… Hollywood. El premio se le ha resistido a Pitt en la categoría de interpretación, aunque seguramente tampoco le importe: junto con Di Caprio, es el último hito masculino de esa mitología de las estrellas sobre las que se ha ido construyendo Hollywood. La Academia querrá (y debe) apuntarse el tanto de reconocer por fin ese estatus. Su personaje canalla, viril, chulo, engreído y desenfadado capta una actitud (o una pose) que refleja el espíritu de una generación cuyo esplendor expectante se tornó pronto en una decepcionada decadencia.
Gustavo:
Brad Pitt, por Érase una vez en… Hollywood. Otro premio cantado que, al igual que con Tarantino, respondería a deudas pasadas de la Academia pero también a un trabajo que demuestra solvencia artística. Aunque él mismo lo minimice aludiendo las similitudes con su vida personal, la esencia de Cliff Booth no se limita a ser un doble de los 60 tanto como la del propio Pitt no se limita a haber sido un rompecorazones de los 90 . Y aunque ello fuese cierto, al actor le ha venido genial para burlarse de si mismo y crear un personaje con una aire vintage refrescante.
Teresa:
Brad Pitt, por Érase una vez en… Hollywood. Hacia tiempo que en la categoría de mejor secundario no se daban cita tantos nombres célebres juntos. La verdad es que los cinco están soberbios. Aún no he visto a Tom Hanks y en su caso solo puedo fiarme de lo que voy leyendo, pero tanto Pacino como Pesci en El Irlandés, especialmente este último mojando el pan en vino, demuestran una soltura a las órdenes de Scorsese como pocas veces se ha visto. Pero ninguno tiene nada que hacer este año ante Brad Pitt, quien conduciendo por Los Ángeles y peleando con Bruce Lee, irradia el carisma que llevábamos tanto tiempo buscando.
Pilar:
Brad Pitt, por Érase una vez en… Hollywood. Antes de todo, es importante subrayar que Brad Pitt es una estrella de cine de nuestros días que, pese a haber sido nominado en numerosas ocasiones, aún no ha sido premiado. También que su trabajo ha sido reconocido con un Globo de Oro. Y que, en cualquier caso, Brad Pitt borda el personaje. En resumen, que parece el kairós de concederle el merecido Oscar.


¿QUIÉN ES NUESTRO FAVORITO?


Ángel:
Joe Pesci, por El irlandés. En esta categoría es donde quiero permitirme una licencia personal, aunque Brad Pitt compartiría con Pesci mi galardón ex aequo. El irlandés es menos vibrante de lo que suelen ser los trabajos de Scorsese, y su ritmo a veces es demasiado senil, pero tampoco debería irse vacía de la gala. Pesci tiene esa asombrosa capacidad de saber ajustar su expresión corporal y emocional a cualquier situación, y lo hace siempre con naturalidad, de forma ergonómica: la mirada paternal y reprobadora que le dedica a De Niro durante una reprimenda es uno de los mejores ejemplos de compasión que he visto.
Gustavo:
Brad Pitt, por Érase una vez en… Hollywood. Ante todo echo en falta a Song Kang-ho por Parásitos y Willem Dafoe por El Faro en este apartado. Aunque compite con veteranos y previos ganadores de Óscar, Pitt lo tiene merecido. ¿Su ventaja? Además de su obvia falta de estatuilla, la relativa juventud de un Cliff Booth que le ha permitido “pelear” con Bruce Lee y los Manson y de paso derrochar carisma y seducción a sus 55 años. No se le premiaría por su rol más exigente pero sí por el que mejor resalta sus cualidades naturales. También significaría premiar un rol semi-cómico después del segundo Óscar de Christoph Waltz hace 7 años.
Teresa:
Brad Pitt, por Érase una vez en… Hollywood. Imposible decantarme por otro. Brad me ha parecido un actor fantástico desde siempre y creo que premiarlo el año que interpreta a Cliff Booth, doble de acción de Leonardo Di Caprio, que persigue a malolientes hippies y que vive en una caravana alejado de mujeres y con su pitbull como única compañía, es justicia poética. Y, por suerte para todos, hay Pitt para rato. Como dice en su última frase al final de la película: “Hey, I’m not gonna die. It’s not my time yet, man”. Dios bendiga al cine.
Pilar:
Brad Pitt, por Érase una vez en… Hollywood. Como digo, Brad Pitt borda el personaje de hombre primitivo, algo ambiguo, a veces noble, a veces salvaje. Y lo hace de una forma tan natural y espontánea que pareciera que no se ha tenido que aprender un guión y tenga cuatro cámaras a su alrededor.


Joaquin Phoenix en Joker
Joaquin Phoenix en Joker.


MEJOR ACTRIZ SECUNDARIA


¿QUIÉN GANARÁ?


Ángel:
Scartlett Johansson, por Jojo Rabbit. La actriz se ha labrado una carrera interesante, en la que ha sabido compensar las películas más comerciales con las películas de corte más artístico. Aunque su fotogenia es indudable, siempre he sido escéptico respecto a su potencial creativo, pero reconozco que este año ha superado definitivamente su estereotipo de símbolo sexual para aquilatarse como una actriz madura. También está nominada en la categoría de actriz principal, así que me parece que los académicos están ansiosos por aplaudir su trabajo.
Gustavo:
Laura Dern, por Historia de un matrimonio. La racha de premios también favorecen a un rol casi perfecto de parte de una de las actrices más prolíficas y subestimadas. La despiadada y reivindicativa Nora Fanshaw concentra algunos de los monólogos más trascendentales de la película de Baumbach (y del año). Lejos de ser unidimensional, Dern despliega su lado más afable y cálido para inmediatamente lanzar frases como dagas, algunas hiperbólicas y otras muy pertinentes.
Teresa:
Laura Dern, por Historia de un Matrimonio. Una de las cosas que más me llamó la atención durante el visionado de la película es precisamente la actuación de Dern. Esa abogada matrimonialista cuyo objetivo no es otro que convencer a su cliente de que desplume a su marido y le exija siempre más de lo acordado. Tiene un monólogo sobre la barra de medir que se emplea con las madres versus con la empleada con los padres que es quizá el punto álgido de su interpretación. Consigue que nos hagamos perfectamente una idea del negocio que hay detrás de los divorcios y de que el único bien que algunos abogados persiguen es su prestigio social y su remuneración económica. No parece que vaya a haber sorpresas en esta categoría pues todos los premios están siendo para ella.
Pilar:
Laura Dern, por Historia de un matrimonio. Ya le dieron el globo de oro y creo que va a repetir con el Oscar. Su actuación es francamente buena, pasando de la madre dulce en Mujercitas a la abogada todoterreno en Historia de un matrimonio. Diría que la Academia va a celebrar el breve pero contundente monólogo que Dern recita sobre las diferencias entre un padre y una madre.


¿QUIÉN ES NUESTRA FAVORITA?


Ángel:
Florence Pugh, por Mujercitas. La interpretación que más fervientemente me ha fascinado este año. Renueva completamente a su personaje para traspasar los límites que acotan su arquetipo: aunque guapa (y Florence es guapísima), Amy ya no es una mujer vanidosa que irrita al espectador con su vacuidad. Todo lo contrario: Jo puede parecer la heroína de Mujercitas, pero en esta versión Amy demuestra que su conducta es más heroica porque es más responsable; es la que se sacrifica, con una madurez emocional que no puede escapar de una cierta sensación de tragedia, para cumplir con sus responsabilidades familiares.
Gustavo:
Laura Dern, por Historia de un matrimonio. Obviando a la ya ganadora Kathy Bates, Dern compite con talentos relativamente nuevos. Pero ella se encuentra en un momento perfecto de reconocimiento luego de pasar por todo tipo de experiencias, desde las más sombrías con David Lynch hasta las más comerciales en Jurassic Park y Star Wars. En este caso sería por un rol de calibre intermedio que cumple con las expectativas tradicionales de la Academia: un personaje dramático con pinceladas de humor negro y actitud desafiante (que perfectamente pudo competir en la categoría protagónica). #FeelTheDern
Teresa:
Scarlett Johansson por Jojo Rabbit. Pensaba poner a Florence Pugh por el giro que le da al personaje de Amy en Mujercitas (que alguien me explique por qué no está nominada a mejor actriz por Midsommar) pero acabo de salir de ver Jojo Rabbit y me ha maravillado Scarlett. Así como en Historia de un Matrimonio no me parece que llegue a brillar tanto como su compañero de reparto, Adam Driver, aquí es totalmente genuina. Interpreta a la madre del niño protagonista, miembro de las juventudes hitlerianas. Sus pequeños bailecitos, la frescura en la transmisión de la ironía y la escena de la cena en la que “se disfraza” del marido, hacen que cada minuto que aparece en pantalla merezca la pena. Una lástima que estando nominada en dos categorías no parece que vaya a alzarse con ningún premio.
Pilar:
Laura Dern, por Historia de un matrimonio. Me puso bastante nerviosa, para qué negarlo, ese personaje que encarna Dern. Su actuación es tan buena, consigue tanto adentrarse en esa mezcla del estereotipo (1) “mujer en la cuarentena, rica, rubia, divorciada, que odia a los hombres, y encime es de California”, y el estereotipo (2)” abogada muy inteligente y con escrúpulos superables en caso de ser necesario”, que una piensa que esta Dern siempre debe ser así. Y no, todo lo contrario.


MEJOR GUION ORIGINAL


¿QUIÉN GANARÁ?


Ángel:
Érase una vez en… Hollywood. Es sabido que buena parte de la fuerza, sugestión y originalidad de las películas de Tarantino nace de su habilidad como escritor, a la que luego añade su lenguaje audiovisual que transita entre lo clásico y lo posmoderno. No por nada sus dos Óscar los ha ganado en esta categoría, por Pulp fiction y Django desencadenado. De nuevo, los académicos disfrutarán con la nostalgia de los old good times de la industria que destila esta película, hasta que su final retrata la entrada de Hollywood en un nueva era.
Gustavo:
Parásitos. Si la Academia tira de conservadurismo y reparte sus dos primeros premios entre Tarantino y Mendes, no sorprendería que en este decida montar la sorpresa que la aparte del resto de certámenes con Parásitos. Al margen de que las categorías de guión puedan servir como medallas de bronce en competiciones ajustadas (como la de este año), Bong Joon-Ho merece un premio adicional al de película extranjera por concebir una historia que combina drama, comedia y thriller, que ofrece giros tan inesperados como inteligentes y que ha superado la valla del subtitulado. Repetiría el éxito de Almodóvar para un guión de habla no inglesa luego de 18 largos años.
Teresa:
Érase una vez en… Hollywood, de Quentin Tarantino. Los guiones son el punto fuerte de Tarantino y los únicos Oscars que ha conseguido. Creo que si la Academia no entra en complejos absurdos por lo políticamente correcto, volverá a premiar al genio de Tennessee en esta categoría. Una apuesta bellísima por reescribir un episodio histórico, como ya hiciera con Malditos Bastardos. Un paseo por el Hollywood de 1969 desde el coche de Brad Pitt, la mansión de Di Caprio y los ojos de Margot Robbie. La historia de una estrella de cine en decadencia que ve cómo el mundo va cambiando, no solo en lo laboral en el mundo cinematográfico, sino también en lo social, con el auge del movimiento hippie y su mantra de peace and love. Un guion cuidadísimo, lleno de detalles estilísticos y de referencias para todos los amantes del séptimo arte.
Pilar:
Érase una vez en… Hollywood, de Quentin Tarantino. Como ya he dicho, Hollywood se gusta mucho a sí mismo y le gusta tratar bien a sus ídolos. También es verdad que Tarantino trata dos ideas de notable ingenio. Por un lado, juega a ser Dios de forma descarada, cosa que me fascina. Tarantino, como bien señala Ángel, abraza lo posmoderno con su Érase. Por otro lado, estudia el nacimiento de un nuevo Hollywood, se aproxima a los puntos de inflexión en su historia. Y todo ello lo trata como solo él sabe hacerlo: con diálogos veloces y de una gracia inimitable.


¿QUIÉN ES NUESTRO FAVORITO?


Ángel:
Érase una vez en… Hollywood. Tarantino urde magníficamente los principales vectores sobre los que se construye un guion: el trazo de los personajes, los diálogos, la composición de ambientes y el manejo de los tiempos y ritmos. Salvo Parásitos (que también merecería el premio ex aequo), ninguno de los demás candidatos consigue mezclar tantos tonos y géneros dentro de un mismo texto, y con su pulso y fluidez. Pero es que además ninguno de los demás alcanza las cotas de romanticismo claudicante que alcanza Érase.
Gustavo:
Historia de un matrimonio. Noah Baumbach es uno de esos grandes talentos que han pasado desapercibidos en lo que llevamos siglo. Sus historias de corte intimista y humor hipster apenas han generado expectativa en la industria. Ha tenido que volver al plano melodramático del divorcio de su nominada The Squid and the Whale para atraer todas las miradas. Lejos de ser un refrito de esta o un intento de Kramer vs Kramer, la historia de Charlie y Nicole brilla con luz propia y lanza destellos tan desgarradores como inspiradores. Un sublime texto de catarsis personal que convence por encima del de Almodóvar.
Teresa:
Érase una vez en… Hollywood, de Quentin Tarantino. Aunque Historia de un Matrimonio de Noah Baumbach me parece un guion muy sencillo y acertado y el de Parásitos de Bong Joon-Ho la gran revelación de 2019, mi favorito sigue siendo el Bel Air sesentero en el que viven Sharon Tate y Rick Dalton (Margot Robbie y Leonardo Di Caprio en la ficción). Me parece que tiene algunos momentos que son puro cine, como la escena del western que está rodando Di Caprio junto a la pequeña Julia Butters, la secuencia de Brad Pitt llegando al rancho donde pacen a su antojo los jóvenes seguidores de Charles Manson, Margot Robbie yendo a ver su propia película al cine y, por supuesto, la gran escena final. Creo que es un guion redondo, que no obedece a nadie más que a sí mismo y que ya solo por eso, merece ser premiado.
Pilar:
Parásitos. Defiendo Parásitos como el mejor guión original debido a la idea que transmite, que es clara y de una fuerza social abrumadora. Además, la inteligencia en el tratamiento de la peripecia, a saber, cómo cuando hemos llegado a detestar a la familia parásita, la historia nos castiga con una dosis de empatía, nos devuelve a la desgracia de esa familia, es un giro sutil y brillante. Es esto lo que, a mi modo de ver, la hace genial.


MEJOR PELÍCULA EXTRANJERA


¿QUIÉN GANARÁ?


Ángel:
Parásitos. No solo le avala la prestigiosa Palma de Oro de Cannes, sino su unánime recepción por la crítica como una obra maestra. Sus méritos podrían resumirse en que ha sido capaz de estimular la inquietud del espectador occidental medio para que se acerque a ver una película surcoreana, tan alejada de sus códigos culturales (en extravagante yuxtaposición respecto a muchos valores troncales), aunque luego le deje perplejo y confuso. Dolor y gloria es su más firme adversario, pero a la película de Almodóvar, exquisita en muchos aspectos éticos y estéticos, le falta el brutal punch de Parásitos.
Gustavo:
Parásitos. Sería el primer y tardío reconocimiento a un cine surcoreano que ha tenido la osadía de mezclar géneros, tumbar estereotipos y desafiar el férreo conservadurismo de su sociedad como pocos. Desde su estreno no han parado de lloverle premios a nivel mundial (su liderazgo en la tabla es insuperable) y sería absurdo de parte de la Academia que le niegue este Óscar por no haber premiado a Almodóvar en más de una década, aún si pretendería premiarla en el resto de sus nominaciones.
Teresa:
Parásitos, de Bong Joon-ho. Gran sorpresa del 2019 imposible de superar por nadie. Si ya nos hace soñar en la categoría de mejor película, en la de habla no inglesa no hay dudas. La crítica paródica a la lucha de clases y a la desigualdad económica, la carcajada más sonora y el grito más agudo, son algunos de los ingredientes de este cóctel molotov surcoreano. Distinta a casi cualquier cosa que muchos de nosotros hayamos podido ver. Narrada con un ritmo trepidante, a ratos angustioso, pero que no decae en ningún momento. Parásitos se merece todos los premios que se lleve. Ante ella solo cabe aplaudir.
Pilar:
Parásitos. Estoy de acuerdo con Ángel y pienso que Parásitos va a ser la ganadora de esta categoría. Me parece un filme importantísimo, y me gusta la idea de que al fin el cine asiático se esté popularizando entre los nuestros. Me parece una película, en lo narrativo y ético, brillante. Aparte, como sabéis, la categoría de “Mejor película” no suele acoger películas de producción no anglosajona, por lo que ya de suyo me parece una declaración de intenciones que la hayan incluido.


¿QUIÉN ES NUESTRA FAVORITA?


Ángel:
Parásitos. La propuesta de Bong Joon-ho es rabiosa, radical, corrosiva, enfermiza y delirante (toda la narrativa está impregnada de un sucio realismo mágico). La primera parte del metraje expone brillantemente un alegato a favor del cinismo y del humor negro como parodia más aguda de nuestro mundo, es capaz de que me preocupe y me incomode porque me río de cosas insólitas, violentas y tristes. Todos los recursos formales se utilizan de una forma muy sofisticada. Eso sí, y por ponerle alguna pega, el desenlace quizá desborda el nivel de surrealismo que el espectador puede tolerar.
Gustavo:
Parásitos. Se puede decir más alto pero no más claro. #Bonghive
Teresa:
Parásitos, de Bong Joon-ho. Me apena por Dolor y Gloria, porque realmente es la gran obra de Almodóvar, pero creo que Parásitos, siendo muy distinta y pretendiendo llegar a un público diferente, se merece más el galardón. Quizás se vuelva demasiado enrevesada al final y a alguno se le haga demasiado esperpéntica, pero lo cierto es que el hecho de atreverse a rodar algo así y de no tener miedo de mezclar géneros e innovar, son algo digno de admirar. La audacia del surcoreano no se ve todos los años, así que cuando llega, ha de ser premiada.
Pilar:
Parásitos. En primer lugar, el título. No puedo dejar de pensar en cómo lo condensa todo, y en esa escena en la que todos están debajo de la mesa como cucarachas, y de cómo llegas a odiarlos como ocurre en la Viridiana de Buñuel y al final… ¿al final, qué?


parasitos
Parásitos.


LOS AUTORES Y AUTORAS

Publicado el 24/01/2020

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